Discurso de Sarkozy en el US Congress
Es de las pocas veces, por no decir la única, que he escuchado a un francés y hasta un europeo reconocer la deuda que Europa mantiene y mantendrá por muchos siglos con los EEUU. En esta ocasión viene de nada menos que de Nicolas Sarkozy en un discurso ofrecido en el Congreso de los Estados Unidos de América. También, aunque esto más previsible, defiende los valores del pensamiento liberal.
Extractos del discurso del primer ministro francés:
“America did not tell the millions of men and women who came from every country in the world and who—with their hands, their intelligence and their heart—built the greatest nation in the world: “Come, and everything will be given to you.” She said: “Come, and the only limits to what you’ll be able to achieve will be your own courage and your own talent.”
América no le dijo a los millones de hombres y mujeres que vienen de todos los países del mundo y quiénes, con sus manos, su inteligencia y su corazón han construido la nación más grande del mundo: “Ven, y todo te será dado”. América les decía: “Ven, y sólo tendrás como límite aquello que seas capaz de conseguir con tu coraje y con tu talento.”
A mi juicio, Sarkozy con sus palabras puestas en boca de América, resume una de las bases del pensamiento liberal y de la verdadera igualdad entre las personas. Y como no, resume, en gran medida, el espíritu que ha inspirado a millones de estadounidenses en la búsqueda de un futuro mejor.
Sarkozy ha parafraseado a Kennedy con aquella frase de que no te preguntes qué puede hacer América por ti, sino, pregúntate qué puedes hacer tú por América. Permitiéndome el atrevimiento de modificar a Kennedy y a Sarkozy, yo diría, no te preguntes qué puede hacer el estado o la sociedad por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por ti mismo. En líneas generales, personalmente, sólo veo conveniente la intervención del estado en aquellas situaciones en las que la persona no tenga un mínimo de capacidades para que esta carrera de mejora sea igualada.
Para mí, no hay mayor motivación, cada día cuando voy a mi lugar de trabajo o cuando voy a mi lugar de estudio, que ver a una persona con una discapacidad luchando por seguir adelante. Me pregunto qué he hecho yo para merecerme más oportunidades que él o ella. Realmente nada. Este pensamiento me impulsa a aprovechar las oportunidades que no me he merecido más que las que me merezco. Y más cuando pienso en todas las personas que nacen en países en los que no pueden disfrutar de la más mínima oportunidad y quizá siendo un bálsamo moral, sin ellos saberlo la mayoría de las veces. Aunque internet y la televisión les están enseñando que un mundo mejor es posible.