Intervención de José María Aznar en Roma en la conferencia de disidentes
Interesantes palabras con las que no puedo estar más de acuerdo siempre que nos estemos refiriendo al islamismo radical.
El comunismo se presentó como la salvación para el proletariado, un lobo con piel de cordero. El nacional socialismo se presentó como la superioridad de una supuesta raza sobre las otras que aún siendo deleznable, atrajo a una sociedad necesitada de reafirmarse a si misma. Desde luego, la apariencia del nacional socialismo era mucho más peligrosa que la del comunismo, siendo el comunismo el que más muertos, torturas y deportados ha provocado en la historia. El nacional socialismo asesinó alrededor de 6 millones en los campos de exterminio y unos 16 millones de muertos directos debidos a la conflagración mundial. El comunismo y el socialismo trajeron la muerte de alrededor de 100 millones de personas, 65 millones en la China de Mao, 20 millones bajo el poder de los soviets socialistas y el resto entre los diferentes regímenes comunistas y socialistas que han habido y que siguen existiendo.
El islamo-fascismo predica una guerra santa en contra del modo de vida occidental y democrático. ¿Si tuviesen los medios lo harían realidad? Recordemos que Adolf Hitler ya propugnaba sus ideas por escrito en Mein Kampf más de una década antes de haberlas puesto en marcha. La única diferencia entre esos años fue que en el momento de escribir Mein Kampf estaba en la cárcel y cuando las hizo realidad estaba en el poder.
Recordemos aquella frase de Burke: “Los hombres malos triunfan cuando los hombres buenos no hacen nada”.